20 de enero de 2022

Cadena Total

Presentes cada día

Un festival con una gran selección de autores y gente en las salas

What Do We See When We Look at the Sky del georgiano Alexandre Koberidze
«What Do We See When We Look at the Sky?», del georgiano Alexandre Koberidze

La edición 36 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, único Clase A de la región, llegó al final de sus secciones competitivas a la espera de la premiación este sábado, con una balance que arroja una Sección de Autores muy atractiva y filmes de impronta independiente en sus diferentes competencias.

Más allá de las conclusiones que arroje el material del séptimo arte visionado en la ciudad balnearia, público, organizadores, equipos de las películas y hasta la prensa presente festejó el regreso a las salas tras un año de virtualidad, en una edición que se pudo ver por streaming en todo el país y que contó con actividades en 16 provincias.

Tras un año de suspensión presencial por la pandemia, los bares, confiterías y restaurantes de la Ciudad Feliz volvieron a presentar mesas con acreditados y sus credenciales colgando del cuello, que se zambullían en discusiones cinéfilas, futuros proyectos y comparaciones de autores y cintas.

Por fuera de las proyecciones, la «gran apuesta del festival», como lo habían dicho los organizadores, fue la instalación basada en la película de Jean Luc Godard de «El libro de la imagen» en Villa Ocampo, marco que sirvió para proyectar el filme y presentar la edición bilingüe del libro homónimo, que, además, sirvió para lanzar la editorial del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).

Competencia internacional

En la Competencia Internacional, la variada propuesta tuvo su punto alto con el filme del georgiano Alexandre Koberidze, «What Do We See When We Look at the Sky?», en la que cada fotograma pareció tener la misión de mostrar la felicidad y trasladarla al espectador para que se deje maravillar no solo por las películas, sino por la aventura de la vida.

Premiada en San Sebastián, a la mitad del certamen ingresó a la misma sección «Quién lo impide», maratónico largometraje del español Jonás Trueba, que desafía la métrica del cine y elimina la variable del tiempo en sus casi cuatro horas de un «coming of age» que no juzga a los adolescentes, sino que son los adolescentes los que juzgan las miradas que se posan sobre ellos.

Luego de diez días, parece lejana la apertura de la competencia con la francesa «Petit maman», de Celine Sciama, firme candidata a llevarse el Astor Piazzolla. La directora de «Mujer en llamas» consiguió una película pequeña, con pocas locaciones y elenco reducido, genuinamente emocional y dispuesta a indagar la infancia como un territorio en donde la imaginación y lo fantástico son herramientas naturales para sortear las dificultades.

What Do We See When We Look at the Sky del georgiano Alexandre Koberidze
«What Do We See When We Look at the Sky?», del georgiano Alexandre Koberidze

En tanto que en la última jornada se coló «Hit the Road», brillante ópera prima del iraní Panah Panahi, hijo del prestigioso cineasta Jafar Panahi (censurado en su país), que no hace portación de apellido.

Con un duro humor y la divertida actuación del niño Rayan Sarlak, «Hit the Road» narra el último día en una familia que despide al hijo mayor, quien escapa de Irán de manera ilegal.

Enmarcada en una fotografía espectacular en la impactante y bellísima geografía iraní (simliar a lo que puede ser el Norte argentino), Panahi expresa su pasado, presente y futuro en una road movie en donde la desesperación, la comedia y el disparate van a la par.

La francesa Petit maman de Celine Sciama firme candidata a llevarse el Astor Piazzolla
La francesa «Petit maman», de Celine Sciama, firme candidata a llevarse el Astor Piazzolla.

Compentencia argentina

La Competencia Argentina, en tanto, presentó gran cantidad de documentales que, quizá con intencionalidad de los programadores, se centraron en experiencias cinematográficas fuera del país, como «Metok», de Martín Solá, «Noh», de Marco Canale, Juan Fernández Gebauer y Ignacio Ragone, y «Estrella roja», de Sofía Bordenave.

La premiada y atrapante «Una escuela en Cerro Hueso«, de Betania Cappato, también formó parte de la sección nacional. Basada en la integración de su hermano autista en una escuela, la cinta no se deja llevar por el sentimentalismo, los golpes bajos ni la denuncia social, sino que irradia amor: el amor de los padres con su hija, de las compañeras de jardín, de las maestras y de la propia Ema con su entorno.

Iván Fund, en tanto, presentó «Piedra noche» en la Competencia Latinoamericana en la que con elementos fantásticos decisivos en la historia (escrita originalmente por Santiago Loza, con quien Fund había filmado «Los labios»), introduce en el relato un monstruo que deriva del Kaij -el género cinematográfico japonés en donde criaturas enormes atacan o protegen a los seres humanos-, pero que aquí funciona como nexo entre un niño (Jeremías Kuharo) que ya no está y sus padres (Marcelo Subiotto y Mara Bestelli).

Piedra noche de Ivn Fund
«Piedra noche», de Iván Fund.

Las más celebradas

La primera mitad del festival coincidió con el fin de semana largo y días soleados y calor, lo que ayudó a que la ciudad se llenara de turistas, varios de los cuales agotaron las entradas y celebraron la proyección de «Vortex», nuevo filme de Gaspar Noé, quien estuvo presente en la sala 1 del cine Ambassador para presentar la cinta que tuvo su premier mundial en Cannes.

Aplaudido a rabiar por un nutrido grupo de fanáticos, Noé agradeció, además, ser la película que abrió la Sección Autores, que, no siendo competitiva, dejó la puerta a que el fanatismo se hiciera presente con otros títulos como el esperado «Fue la mano de Dios», del napolitano Paolo Sorrentino.

Remeras del Napoli, cantos a Maradona y un público que por momentos no toleró los irónicos chistes discriminatorios, la cinta culminó con media sala del Ambassador aplaudiendo de pie a una película que se verá en selectas salas del país el 2 de diciembre y por Netflix a partir del 15.

Fue la mano de Dios del napolitano Paolo Sorrentino
«Fue la mano de Dios», del napolitano Paolo Sorrentino.

Otro que convoca salas y ya es un clásico de Mar del Plata es el surcoreano Hong Sang-soo, quien trajo la dramática «In Front of Your Face» y que, al igual que el japonés Ryûsuke Hamaguchi, con «Drive my Car», formaron parte de la selección oficial del Festival de Cannes.

Se trata del cine dentro del cine, en el caso del coreano, y del teatro dentro del cine, en el caso del nipón, la forma que eligieron los realizadores asiáticos para enmarca una historia que supera al arte de la actuación para centrarse en el corazón de lo humano, con la muerte como un espectro que se posa en los protagonistas.

Así, llega la recta final la edición 36 del Festival de Mar del Plata, con el paso de 150 películas, actividades especiales y el anuncio de la creación, para 2022, de la carrera de Animación y Nuevas Tecnologías en la Enerc, y un homenaje al fallecido ex secretario de Cultura, Jorge Coscia, cineasta que comandó el Incaa.

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