15 de abril de 2024

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Por qué Rosario se convirtió en el epicentro de la violencia narco en la Argentina

Rosario es una anomalía, una anomalía narco. En ningún otro lado de la Argentina -y tampoco en ningún otro lado de la provincia de Santa Fe- ocurre lo que pasa allí.

Y no es que en las calles de los 14 barrios donde se concentra el problema de la droga -según la descripción del intendente Pablo Javkin- se venda una enorme cantidad de cocaína o marihuana.

El problema es la violencia, las muertes (casi 2.000 en una década) y el descontrol… un verdadero monstruo que, tras un verano relativamente tranquilo, volvió a levantar la cabeza en los últimos días.

Todos y cada uno de los jefes narcos de la ciudad -con Ariel «Guille» Cantero (35), Esteban Lindor Alvarado (44), y Julio Andrés Rodríguez Granthon (30) al tope de la lista- están presos hace años.

Sus segundas y hasta terceras líneas también cayeron, al igual que los lideres de otros clanes como los Ungaro, los Funes o los Pillines.

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Documental: ¿Por qué sangra Rosario?

Una teoría para explicar la reciente hola de homicidios a inocentes sostiene que, como estos capos comenzaron a vivir bajo regímenes penitenciarios cada vez más cerrados y aislados, iniciaron una guerra con las autoridades.

Y su mejor arma es matar a cualquiera. No habiendo una razón, un orden lógico, un móvil concreto ¿cómo evitar que el próximo sicario cumpla su misión?

No hay saturación de fuerzas de seguridad que alcance a cubrir todo el espectro posible de víctimas, y retroceder no es una opción. Entonces tal vez la solución radique en entender la «anomalía». Porque son muchos los ingredientes de la receta de la bomba en la que se convirtió la tercera ciudad más importante del país.

La ciudad de Rosario, en llamas por la violencia narco. Una de las protestas tras el crimen de un taxista. Foto: JUAN JOSE GARCIA.La ciudad de Rosario, en llamas por la violencia narco. Una de las protestas tras el crimen de un taxista. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

Desde el lugar donde Rosario se ubica geográficamente en el mapa de la Argentina, hasta el origen delincuencial de muchos de los narcos que la aterrorizan, pasando por una policía corrupta pero diferente de otras, como la Bonaerense. Los elementos a analizar son variadísimos, pero están todos sobre la mesa.

Muchos de los narcos con poder en Rosario no arrancaron su vida en el delito con la droga, sino con los asaltos. El caso más emblemático es el de Alvarado, que aún hoy se jacta de haber robado bancos, blindados, grande supermercados y montado desarmaderos de autos de lujo.

Estos hombres violentos, «de caño», con el tiempo se dieron cuenta que era más rentable y menos riesgoso vender cocaína. Cambiaron de rubro, migraron, pero la violencia con la que se manejaban para robar la importaron al negocio del narcomenudeo.

El último envío de fuerzas federales a Rosario. Foto: JUAN JOSE GARCIA.El último envío de fuerzas federales a Rosario. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

Otro factor a tener en cuenta es el propio interés de los jefes narcos porque el mercado no se organice detrás de un solo líder, lo que terminaría con la guerra entre bandas.

Los Cantero, por ejemplo, se mantienen a base de extorsiones («me pagás o te baleo el negocio«) y de un sistema de franquicias: grupos más chicos, pandillas, les dan un tributo para poder hacer algo en su zona de influencia o usar su nombre.

A los capos no les conviene el orden porque, si lo hubiera, correrían el riesgo de ser desplazados. Por eso es tan importante para ellos no estar aislados. Para controlar hay que dar órdenes, ya sea a través de la visita o de celulares ingresados ilegalmente a los penales.

La Policía santafesina también es un factor distintivo a tener en cuenta. Contrariamente a la Bonaerense, que regula el mercado de la droga por encima de las bandas (dando zona liberada por ejemplo), en Rosario la Policía pasó a integrar las bandas y a estar subordinada a ellas.

El momento en el que Bruno Bussanich (25) es ejecutado por un sicario en una estación de servicio de Rosario.El momento en el que Bruno Bussanich (25) es ejecutado por un sicario en una estación de servicio de Rosario.

Un ejemplo: la Justicia de Rosario comprobó con los años que las causas que la División Judiciales hacia Los Monos eran fogoneadas por su enemigo, Esteban Alvarado, al que se dejaba trabajar.

El sistema financiero de Rosario también colaboró para el narco que, aunque parezca tonto decirlo, solo vende drogas por el brutal margen de ganancia que da. Lleno de dólares de la soja y la actividad industrial, los billetes de los narcos se mezclaron hasta mimetizarse con las ganancias legítimas de una provincia pujante.

Eso en el marco del enorme poder corruptor del negocio del narcotráfico, que no respeta división de poderes.

Yo no fui

Siempre tratando de llevar agua a su molino, los capos del narcotráfico de Rosario dieron su explicación sobre el alto nivel de violencia en el documental de Clarín «Por qué Sangre Rosario» estrenado a fines de 2023 y cuyo objetivo fue, precisamente, explicar el fenómeno narco rosarino.

La violencia narco en Rosario se va a terminar cuando haya un solo líder, cuando no existan más disputas por el poder y uno solo tome el control». sostuvo el peruano Julio Andrés Rodríguez Granthon, preso desde 2019, condenado a perpetua y desde enero bajo el régimen de presos de alto riesgo en el Complejo Penitenciario II de Marcos Paz.

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«El peruano» Granthon tiene 30 años, es piloto civil y desde hace tiempo controla el mercado de la cocaína en Rosario. En esta entrevista exclusiva revela cómo funciona el negocio de la droga y sus vínculos con «Los Monos».

Granthon metía 400 kilos de cocaína en Rosario y abastecía a 30 bandas diferentes. Quienes lo investigaron lo creen capaz de cualquier cosa, inclusive de ordenar una seguidilla de crímenes para tratar de doblegar a las autoridades.

«No sé quién dijo que en Rosario es más fácil conseguir una pistola que una pala, y es verdad. Hoy un pibe prefiere tener una pistola y una moto y hacerse el sicario. Está de moda y te matan personas inocentes», le dijo a Clarín Esteban Lindor Alvarado, un ejemplo de lo que fue un hombre de «caño» que se pasó el negocio de de la droga.

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Esteban Lindor Alvarado: «Yo compré un plan de fuga. Si hubiera podido, me iba a la mierda».

«De las 200 muertes de este año (por 2023) para mí que 180 son inocentes. Pagan 30 mil pesos y te matan una criatura, una mujer embarazada, una abuela. Yo fui ladrón, pero ladrón de alta gama, nunca toqué al barrio», sostuvo.

Y redondeó: «Se habla de una guerra narco, pero lo que hoy pasa en Rosario es que los pibes quieres ser capos. Quieren figurar, se hacen los Tony Montana (personaje de Al Pacino en la película Scarface) o Pablo Escobar».

Alvarado está preso y aislado en el Complejo Penitenciario I de Ezeiza y sabe lo que es generar terror para jugar la partida: llegó a planear tirarle la cabeza de un caballo en la casa a una funcionaria judicial, pero su mandadero solo pudo cortarle la cabeza a un perro.

Como esto no tuvo el impacto mediático que esperaba, le baleó la casa a la mujer y casi mata a su abuela, que estaba durmiendo en una de las habitaciones.

“Yo no recuerdo tantos muertos como hay ahora… ni tampoco recuerdo tantos muertos que estén metidos en la droga…. porque en Rosario siempre hubo droga, siempre se vendió droga, pero nunca vi esto”, describió a Clarín -como hablando de una película en la que sólo es espectador- Ariel «Guille» Cantero.

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El líder de la narcobanda que se disputa el poder en Rosario.

Y sentenció: “El caos lo instalan los que tienen ganas de instalarlo, y los que le sacan provecho. Rosario es chiquito: tiene cinco puentes, donde se le pare un comando en cada puente no pasa más nadie».

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