5 diciembre, 2020

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La victoria de Biden no atenúa la decepción demócrata por los resultados en el Congreso

El escrutinio de las elecciones generales de Estados Unidos indica que los demócratas retendrán su mayoría en la Cámara de Representantes, aunque un poco menos holgada, pero se mantiene la incógnita sobre la composición del Senado, donde los republicanos pugnan por mantener su dominio.

De modo que, aunque se descuenta que llegarán a los 218 escaños que le aseguran el control del cuerpo -van 211 a 198-, el sabor que les queda es amargo.

De modo que, aunque se descuenta que llegarán a los 218 escaños que le aseguran el control del cuerpo -van 211 a 198-, el sabor que les queda es amargo.

La mayoría que se estrecha en la Cámara Baja se debe, según las proyecciones de los principales medios estadounidenses, a que los demócratas ganaron dos escaños pero perdieron al menos siete a expensas de los cambios de domicilio y de la consolidación de la influencia republicana en las áreas suburbanas, donde aspiraban a crecer respecto de elecciones anteriores.

De modo que, aunque se descuenta que llegarán a los 218 escaños que le aseguran el control del cuerpo -van 211 a 198-, el sabor que les queda es amargo.

A esto se suma el hecho de que probablemente republicanos mantengan el control del Senado. Según las proyecciones de las cadenas CNN y Fox, están empatados en 48, y quedan 4 en juego.

La aspiración de mínima de los demócratas sería alcanzar un empate en 50, que dejaría en manos de la vicepresidenta, Kamala Harris, la opción de desempatar en alguna votación reñida, pero las quejas y acusaciones que se cruzaron en estos días de escrutinio anticipan un panorama menos grato, según la cadena televisiva CNN.

Los demócratas obtuvieron avances históricos en las elecciones intermedias de 2018 al recuperar la Cámara de Representantes que los republicanos habían conquistado en 2016, cuando Donald Trump ganó la presidencia y ambas cámaras del Parlamento.

En medio de la pandemia de coronavirus y sus consecuencias económicas, con el cuestionado manejo de la crisis sanitaria de la Administración Trump, parecía que el panorama político beneficiaría a los demócratas en las semanas previas al comicios y bajaron con equipos y dinero, afirma CNN, a disputar las bancas en cada territorio republicano. Pero los republicanos superaron las expectativas de muchos encuestadores y expertos.

Los republicanos derrotaron a varios gobernantes demócratas en distritos que respaldaron a Trump en las últimas elecciones, incluidos los representantes demócratas de primer año Kendra Horn de Oklahoma, Abby Finkenauer de Iowa, Joe Cunningham de Carolina del Sur y Xochitl Torres Small de Nuevo México. También derrotaron al presidente del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes, el representante por 15 mandatos Collin Peterson, cuyo distrito rural de Minnesota respaldó fuertemente a Trump hace cuatro años.

Los titulares demócratas también sufrieron pérdidas en el sur de Florida, en parte achacables al arrastre del apoyo latino a Trump, ubicados en la parte superior de la lista.

El Partido Republicano mantuvo una serie de escaños en distritos que los demócratas aspiraban a conquistar en estas elecciones, incluso en áreas suburbanas que parecían alejarse del presidente.

En privado, según la prensa estadounidense, la interna demócrata está convulsionada porque los moderados acusan a los liberales de impulsar políticas fácilmente demonizadas por los republicanos, que dificultaron la victoria.

El jueves de esta semana, la líder de la mayoría demócrata, Nancy Pelosi trató de reunir a las partes con el argumento de que Biden había logrado un «mandato» para los demócratas, y que las pérdidas demócratas en la Cámara de Representantes tenían más que ver con los legisladores que se postulaban en distritos conservadores donde la base de Trump votó en masa para ayudar a reelegir al presidente, pero, según fuentes de la convocatoria, no logró conformar a sus legisladores.