27 octubre, 2020

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La capilla ardiente de Ruth Bader Ginsburg se traslada al Capitolio

El féretro con los restos de la difunta jueza Ruth Bader Ginsburg llegó en la mañana del viernes a la sede del Congreso de Estados Unidos, en un simbólico gesto que hasta ahora no se había concedido nunca a ninguna mujer.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, dijo que era «un gran honor» recibir los restos de la magistrada en el Capitolio.

Entre quienes acudieron al Congreso para darle el último adiós a la jueza del Tribunal Supremo se destacó la presencia del candidato presidencial demócrata, Joe Biden, informó la agencia de noticias DPA.

La rabina Lauren Holtzblatt aplaudió durante un discurso los esfuerzos de Ginsburg para lograr un «cambio real», entendiendo que «la justicia no llegó como un rayo» a Estados Unidos sino que es fruto de la «persistencia» de personalidades como la difunta jueza, que falleció hace una semana a los 87 años.

Una vacante en disputa

El fallecimiento de la jueza se metió de lleno en el debate político en Estados Unidos dado que la vacante que deja en el principal órgano judicial estadounidense ya está en pugna.

El presidente, Donald Trump, quiere nominar a su reemplazo este sábado mismo, con vistas a garantizarse un mayor control conservador de la Corte, algo que es criticado por la oposición argumentando que falta un mes para las elecciones presidenciales y que debe ser el ganador de los comicios el que elija a el o la sucesora.

En el último mandato de Barack Obama, la muerte del juez conservador Antonin Scalia generó una situación similar, cuando el demócrata quiso nominar a un magistrado de tendencia liberal pero desistió ante el rechazo de la oposición republicana.

Por otro lado, la última voluntad de Bader Ginsburg era que su reemplazante fuera nombrado por el Gobierno resultante de lo comicios de noviembre próximo.

La última voluntad de Bader Ginsburg era que su reemplazante fuera nombrado por el Gobierno resultante de lo comicios de noviembre próximo.

La última voluntad de Bader Ginsburg era que su reemplazante fuera nombrado por el Gobierno resultante de lo comicios de noviembre próximo.