El juicio por el femicidio de Adriana Barreto se reanudaría en agosto

Sonia Valenzuela, abogada de la familia de la víctima, repasa detalles del caso en el cual el acusado declaró que la joven de 26 años se había suicidado.

Adriana Barreto tenía 26 años, era de La Verde, y hacía un año que se había mudado a Colonia Elisa para vivir junto a su pareja.

Sonia Valenzuela, abogada de la familia de la víctima, repasa detalles del caso en el cual el acusado declaró que la joven de 26 años se había suicidado.

Tras suspenderse las audiencias previstas para mayo en el juicio contra el policía Carlos Ojeda, acusado de ser responsable del femicidio de su pareja Adriana Gisela Barreto (26 años) en Colonia Elisa, la abogada de la familia de la víctima, Sonia Valenzuela, reveló que la reanudación se produciría en agosto, aunque sin mayores precisiones sobre las fechas.

La letrada, en declaraciones a Radio Provincia, recordó que las audiencias de debate estaban previstas para el 23, 24, 26 y 27 de mayo, pero fueron suspendidas por “superposición de fechas con otro juicio por jurados” en el cual está a cargo el fiscal de Cámara Juan Martín Bogado. En ese punto, Valenzuela dejó claro que el juicio por la muerte de Adriana no será por la modalidad de jurados.

Entre los detalles más importantes, la abogada recordó que en la instrucción de la causa llegó a existir la carátula de “suicidio”, en base al relato inicial del presunto femicida. “Fue una vorágine lo sucedido inmediatamente después, porque también hubo gente que quemó la casa de los padres de Ojeda”, reveló.

Con respecto al acusado como responsable del femicidio, Valenzuela recordó que está detenido actualmente en la Comisaría de Puerto Vilelas.

El caso

El femicidio ocurrió el 23 de noviembre de 2020, en Colonia Elisa. Adriana era oriunda de La Verde y hacía un año que residía en esa localidad, en la vivienda de su novio, el policía Carlos Ojeda. “Esta persona intentó en principio plantar la idea de que fue un suicidio, pero se olvidó el detalle de cómo se suicida una persona. Su relato no coincidía con la manera de suicidarse, porque fue un tiro en la axila, de abajo para arriba”, recordó la letrada.

Según indicó Valenzuela, cuando Ojeda y su padre llevan a Adriana al hospital de Colonia Elisa, indicaron que se había querido suicidar. “Él cuenta, cuando declara ante la policía, que se quiso suicidar y relata una cuestión familiar increíble porque dice que los padres de Adriana se habían separado hace poco tiempo y ella estaba mal por esa situación”, reveló la letrada. Y agregó: “Eso no era real porque (la separación) era un pedido de ella y de los hermanos, era una cuestión hablada, pensada y ella era una chica inteligente que podía entender esa situación”.

Mencionó luego que el hoy presunto femicida mantuvo ese relato varios días después, hasta que la madre de Adriana radicó una denuncia tras recordar que su hija le había contado sobre amenazas de parte de Ojeda.

Al momento de declarar –según indicó la abogada- Ojeda dijo en primera instancia que “salía de la casa, escuchó el tiro, regresa y la vio muerta”. “Pero luego cambió la declaración, dijo que él se estaba yendo la casa de sus padres, que ella le pidió que no se vaya, y ella amenazó con suicidarse. Él intentó evitar eso y en el forcejeo explicó que le quedaron restos de pólvora en la mano”. “Adriana era una chica muy menuda, muy dulce, no sabía manejar armas y la madre dice que tenía miedo a las armas”, relató, y sostuvo que, tras desandar su historia, se pudo determinar que “estaba dentro de una familia violenta, y que no era sólo su pareja”.

Educar para la no violencia

A modo de reflexión, y a menos de una semana del séptimo aniversario del surgimiento del movimiento Ni Una Menos, Valenzuela resaltó la necesidad de educar porque “el violento puede estar en las fuerzas policiales”, destacando que la Ley Micaela “es muy buena”, y es preciso “poner una mirada más profunda y con mayor énfasis”.