5 diciembre, 2020

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Eduardo Aguilar: «Argentina debe crecer 30 años seguidos para vivir como hoy viven los europeos pobres»

El ex senador nacional, y actual catedrático universitario de la carrera de Ciencias Económicas en la UNNE, repasó diversos temas de la agenda política económica del país.

Generaciones de argentinos que son irrecuperables

Para el ex senador nacional, Eduardo Aguilar -estuvo en el Senado hasta diciembre del año pasado- preocupa que en el país haya generaciones que ya no son rescatables más que a través de sus hijos en la Argentina. Al respecto, en declaraciones hechas al podscat económico «Contacto E$trecho», marcó que «hay generaciones de gente que apenas terminó la primaria, o que hizo uno o dos años de la secundaria en muy malas escuelas, y que hoy andan por los 45 a 50 años en donde ya no tienen la posibilidad de ser recapacitados para insertarlos en empresas competitivas, tan solo se los puede recapacitar para que trabajen para que hagan veredas, adoquines, o sea trabajos de baja productividad».

En ese sentido, expresó que a esa «generación irrecuperable» se la debe rescatar a través de sus hijos, a los que se les debe aplicar una revolución educativa de triple turno para «los hijos de la pobreza». Resaltó que estos chicos hay que darles clases a la mañana, a la tarde acompañamiento y además artes y oficios. «¿Pero qué les damos? Las peores escuelas posibles para los más pobres», cuestionó.

Argentina genera guetos sociales

Aguilar observó que las permanentes crisis socioeconómicas fueron ensanchando las brechas sociales. «En una parte tenemos una sociedad argentina que mira Netflix, que conoce de memoria Nueva York o Londres, que está en esa cultura, y que vive en su guetto, en su barrio privado; mientras tanto hay otra sociedad que está en su gueto en una villa miseria, que escucha cumbia villera, y que hace tres o cuatro generaciones sus padres no trabajan», comparó.

Ante eso, destacó que esta polarización social se va transformando en un remedo de una sociedad en el que se van generando guetos. «Esto ya no es una sociedad, son guetos, en los que se fueron generando una enorme brecha cultural, mucho peor que la brecha económica. Esta sociedad, este país, va a costar mucho rearmarlo, si es que existe esa posibilidad», indicó.

La dirigencia política no está a la altura de los problemas argentinos

El actual docente universitario en la carrera de Ciencias Económicas de la UNNE criticó la falta de planificación que exhibe la dirigencia política argentina en las últimas décadas. «Veo una brecha enorme entre la profundidad de los problemas y el funcionamiento de la dirigencia política. Así como vamos, como está accionando la dirigencia, no hay ninguna chance de arreglar los problemas estructurales del país», razonó.

Para encontrar una salida a esta encrucijada, dijo que se debe hacer  «un esfuerzo enorme para revertir ese proceso estructural de decadencia, pero no es fácil», manifestó al sostener que «a este país va a costar mucho rearmarlo, porque tenemos una sociedad con expectativas muy altas». Según Aguilar esa definición de Eduardo Duhalde sobre que «Argentina está condenada al éxito» es «una tontería».

Argentina no es tan rica en recursos naturales

El ex presidente de la Comisión de Economía e Inversión en el Senado recordó una definición del sociólogo Gino Germani en la década del 50 del siglo pasado: «Creemos que somos ricos y una cosecha nos salva». Sin embargo Aguilar citó estimaciones del Banco Mundial que muestra que Argentina está en el puesto 40 en cuanto a recursos naturales.

«Estamos convencidos que somos ricos en recursos naturales, y sobre eso pregunté en Facebook: ¿Qué nivel creen que ocupamos en el mundo en cuanto a recursos naturales? Primero, segundo, tercero, décimo», fue la respuesta de la gente, apuntó Aguilar al marcar que a pesar de esa creencia que somos ricos «y una cosecha nos rescata», somos menos del 0,5 % del comercio internacional, «pero seguimos convencidos que el mundo nos quiere fundir, nos quiere hacer daño, pero la verdad es que si mañana nos hundiéramos en el Atlántico nadie en el mundo se enteraría».

Chaco tiene la estructura estatal fundida

Respecto de los recurrentes conflictos sociales en Chaco analizó que la provincia «tiene un estado absolutamente fundido en todas sus dimensiones». Ante eso explicó: «tenemos un estado que financieramente no resiste porque todo el dinero se destina para afrontar el pago de salarios públicos. Organizativamente porque no se cuenta con una democracia Weberiana que te ayude a implementar políticas públicas. En su dimensión informativa no funciona tampoco,  porque no hay información, a veces ni siquiera hay datos», enumeró al definir que «donde lo mires hallaremos un estado arrasado».

No obstante, pese a ese panorama, remarcó que si se habla con cualquiera de los sectores de la provincia, “todos están esperando su reparación histórica: Los docentes están esperando su reparación salarial, lo mismo en sector de Salud con los médicos, los enfermeros, los que no pasaron a planta, el sector de los agricultores, etcétera». Por todo eso, afirma que se llega a tener un «estado fundido». Sin embargo, marcó que en todas las campañas electorales, gran parte de la dirigencia política «le canta a cada sector la canción que quiere escuchar, pese a que después se llega al gobierno y se genera una nueva decepción, porque es de imposible cumplimiento».

Según Aguilar el tema pasa que como sociedad todavía no estamos dispuestos a escuchar un mensaje que nos diga que todo este proceso nos va a llevar tiempo. «Andá a decirle a cualquiera de esos sectores «muchachos no esperen reparación histórica porque no la hay», resaltó.

En ese punto de promesas que no se pueden cumplir, señaló que «Capitanich tuvo suerte que le tocó la pandemia, porque cuando la casa se está incendiando nadie se fija que la heladera está vacía. De no haber ocurrido la irrupción la pandemia, le iba a tener que cumplir de verdad el pago de la cláusula gatillo a los docentes, pero realmente es incumplible. Lo mismo con los médicos y todos los sectores, pero tampoco se puede».

2010-2020: década perdida

Al repasar la historia económica de Argentina, definió que el gran problema que presenta el país es que la modernización social fue mucha más rápida que la estructura económica para bancar esa modernización.

«Así nos hemos quedado atrapado en ese dilema, en el que todo el mundo está apuntando para arriba, pero la estructura económica no lo permite», razonó al describir que en los últimos 10 años Argentina perdió 110 mil empleos industriales, «no fue solamente Macri, quien generó aproximadamente la mitad de esa pérdida». Y ante eso reafirma que «en los últimos años en el país no se generó un solo empleo privado, solo empleo público, alrededor de 2 millones de empleos públicos en la última década».

En la misma senda, reflejó que Argentina tiene hoy el mismo PBI per cápita que del año 1974, o se de 46 años atrás, pero si se toma la canasta básica total actual del INDEC, que es una canasta más exigente, “la pobreza de 1974 era del 10 %, mientras que hoy la pobreza ronda el 50 %, y obviamente,  la distribución del ingreso hoy es peor».

Sin embargo, apunta que al observar los números de los últimos diez años en nuestro país, «nos encontramos que es la nueva década perdida, al igual que la década del 80. Desde el 2010 a este año el crecimiento acumulado en Argentina da cero. Esas estadísticas exhiben la profundidad de los cambios que el país requiere».

Ante ese contexto, afirma Aguilar, «la dirigencia argentina está hablando si se remueve a tal o cual juez, y no se habla nada de esta problemática estructural que tenga que ver con el futuro. Pese a que admite que ahora está fuera de la política, dijo que actualmente «me daría vergüenza salir a la calle como dirigente político». Para Aguilar «hay mucha creencia de parte de los dirigentes en soluciones mágicas, como le pasó a Macri, que apenas asumió dijo «libero el cepo al dólar, y porque soy yo, van a llover las inversiones», y eso no pasó».

El plan económico de Macri fracasó por mala praxis

Consultado si Macri fracasó en su gestión económica o si fue exitoso porque «vinieron a hacer esto», respondió que «el plan de Cambiemos fracasa por mala praxis, se equivocaron».

En esa temática, recordó que en su momento le planteó a Federico Sturzenegger, quien presidió el Banco Central en la gestión pasada, que el plan económico que ellos querían hacer para bajar la inflación «nunca se hizo en ningún lugar del mundo, cuando tenés que devaluar y ajustar las tarifas un 100 % al mismo tiempo». Agregó al respecto: «era imposible de hacerlo, te iba a requerir tasas de interés que te terminaría provocando una bicicleta financiera, que fue lo que les pasó». Ante ello, refrescó una definición de Sturzenegger cuando decía que «al subir las tarifas al ciento por ciento, la gente no iba a poder gastar en bienes, y así bajaría la inflación». Pero la realidad, dice Aguilar, es que «no bajó nada, porque así no funcionan las cosas en Argentina».

Argentina necesita crecer 30 años seguidos para vivir como viven los españoles hoy

Justamente Sturzenegger en su libro «Yo no me quiero ir», cita Aguilar, detalla que desde la década del 30 del siglo pasado hasta principios de los 70, el PBI per cápita de Argentina mantuvo un mismo nivel con el que tenían las economías desarrolladas del mundo. O sea, Argentina tuvo en ese lapso de 40 años el 60 a 65 % del PBI per cápita de Australia, de Nueva Zelanda, de Estados Unidos. Pero desde 1975 en adelante comienza un derrumbe de la Argentina, que hace que hoy tengamos el 13 % del PBI per cápita de Australia, cuando supimos tener el 65 % hasta la década del 70.

En este contexto, Aguilar resalta que «si creciéramos al ritmo que Argentina vino creciendo en los últimos 40 años, que es el 1.7 % del PBI per cápita, dentro de 99 años vamos a poder vivir como viven los australianos hoy. O sea, Argentina necesita crecer a un ritmo del 4 al 5 % durante 20 a 30 años en su PBI per cápita para vivir más o menos como viven los españoles hoy, ya no como vive Australia, sino como viven los «europeos pobres» España o Portugal.

Inflación: en las últimas 6 décadas, la inflación le ganó a los plazos fijos

Sobre otro de los históricos problemas con los que debe convivir la Argentina, como lo es la inflación, apuntó estadísticas que señalan que en los últimos 60 años, la tasa de inflación le ganó a los plazos fijos durante 53 años. «Es decir, en los 53 de los últimos 60 años, la inflación le ganó a los ahorros en pesos, con un promedio anual del 20 %. O sea, salvo en 7 años de los últimos 60, si vos ponías un plazo fijo, ese plazo fijo perdías un 20 % de poder adquisitivo, consecuentemente, hoy no tenemos moneda, y no hay capacidad para financiar nada», remarcó.

Así las cosas, Aguilar marcó que mientras muchos países invirtieron el 6 a 7 % de su PBI para reactivar su economía en este contexto de pandemia, en Argentina, pese a todo el “verso publicitario” de “que le pagamos la mitad del sueldo a fulano o a doña María, la verdad es que el gobierno argentino solo puso el 2 % de su PBI». El inconveniente central que encuentra es que «ese porcentaje del Producto ante la pandemia lo hubiera hecho cualquier gobierno, «porque como no hay mercado de capitales en pesos, como no se tiene la posibilidad de que el Banco Central pueda financiar de manera no inflacionaria, tampoco está la chance de contar con políticas anticíclicas». Por ello, comparó: mientras Chile puso el 7 % de su PBI para ayudar a la economía, nosotros pudimos poner solamente el 2 %. «¿Qué vamos a reactivar así? Y nada, va a caer 12 % nuestra economía», enfatizó.

Cristina propone un acuerdo sectorial «pero antes te escupe en la cara»

Aguilar razonó que a la gestión de Alberto Fernández es muy difícil juzgarla en el contexto actual, en el que apenas asumió se encontró con la pandemia. «Pero la verdad es que, pese a ese marco, no tengo claro cuál es su plan económico», aseveró al definir que «alguien que tenga ahorrado unos dólares porque me lo diga Alberto Fernández o Martín Guzmán, «no los voy a poner en pesos, sino observo un plan basado en un acuerdo político serio, largoplacista».

En relación al pacto social a amplios sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales que recientemente propusiera la vicepresidenta Cristina Fernández para resolver la crisis recurrente que enfrenta el país frente al dólar, Aguilar definió que «no hay ninguna voluntad de la ex presidenta de acordar algo».

Por esa línea argumental, sostuvo que es inviable que funcione una convocatoria al diálogo como el que propuso CFK si la ex presidenta al mismo tiempo tilda a parte de los sectores que son convocados como «empresarios corruptos fugadores de guita, o medios mentirosos, u opositores que fundieron al país». A propósito, el ex senador concluyó: «Antes de convocarlos, Cristina ya les escupió en la cara». 

Según Aguilar, la intención de esa carta pública que hizo Cristina, fue la de decir: «miren, la decisiones la toma Alberto Fernández, y si esto va mal, se va a tener que hacer cargo solo. Fue una carta en la que le soltó la mano a Alberto. La intención de alcanzar un acuerdo «fue un verso», concluyó.