18 junio, 2021

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Distribuyen la ayuda y negocian la reconstrucción tras la tregua entre Israel y Hamas

Siguen buscando supervivientes entre los escombros

Siguen buscando supervivientes entre los escombros

Gaza continúa con la distribución de la ayuda humanitaria internacional, empieza a negociar la reconstrucción de edificios derribados y sigue buscando sobrevivientes entre los escombros, tras el alto al fuego entre el movimiento palestino Hamas e Israel que puso fin a 11 días de bombardeos y ataques.

El viernes ingresaron camiones con alimentos, vacunas contra el coronavirus, suministros médicos y equipos de primeros auxilios que siguen siendo distribuidos por la ONU y ONGs que trabajan en la zona.

Mientras empieza a negociarse la reconstrucción, los equipos de rescate siguen buscando sobrevivientes entre los escombros tras sacar el viernes cinco cadáveres y una docena de personas vivas de los túneles subterráneos, bombardeados por el ejército israelí.

Las hostilidades entre Hamas, que gobierna la Franja de Gaza, y el gobierno de Israel, que impone un bloqueo a este pequeño territorio desde 2007, obligaron a los pescadores a quedarse en casa durante casi dos semanas.

Los guardacostas palestinos informaron a quienes ejercen esta actividad clave para la frágil economía de la zona que podían volver al mar, aunque no llegó ninguna confirmación de la parte israelí.

«Vamos a ir igual, pero no muy lejos. Nosotros, los pescadores, tenemos miedo de que la ‘marina’ israelí nos dispare (…) Pero tenemos que comer», dijo un hombre identificado como Rami Abu Amira a la agencia de noticias AFP .

Dos delegaciones egipcias llegaron a Israel y a los territorios palestinos «para supervisar» el cumplimiento del alto el fuego que rige desde las 2 de la madrugada local del viernes (20 del jueves en la Argentina), informó la agencia de noticias Europa Press.

La tregua fue posible gracias a la mediación de Egipto, una potencia regional que mantiene relaciones tanto con Israel como con Hamas y que comparte frontera con el primero y con la Franja de Gaza.

El canciller de Egipto, Sameh Shoukry, afirmó que su país hará todo lo posible, a través de sus equipos de mediación, para consolidar el alto el fuego.

Según la agencia de noticias DPA, sus enviados se reunieron con su par israelí Gabi Ashkenazi, por un lado, y, por otro, con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, quien rompió políticamente con Hamas en 2007 y desde entonces intenta sin éxito una reunificación palestina.

El objetivo de los encuentros fue discutir tanto el cumplimiento de la tregua, como la reconstrucción en Gaza. En el caso de Abbas, también sumó pedidos de garantías para los otros dos territorios que la ONU y gran parte de la comunidad internacional reconocen como ocupados por Israel, Jerusalén este y Cisjordania.

El balance de víctimas por el último conflicto llegó a 243 muertos en Gaza, entre ellos 66 niños, y más de 1.900 heridos, mientras que los cohetes lanzados por grupos armados palestinos desde la franja mataron a 12 israelíes e hirieron a otros 333.

Después de dos semanas y varios intentos fallidos bloqueados por Estados Unidos para reclamar un alto al fuego y condenar la violencia, el Consejo de Seguridad de la ONU finalmente aprobó una resolución que llama a apoyar la tregua que está en vigor desde hace dos días.

El texto solo fue aprobado por Estados Unidos cuando se retiró el párrafo que «condenaba todos los actos de violencia contra civiles, incluidos los actos de terrorismo, al igual que los actos de provocación, incitación y destrucción».

Mientras la tregua se mantenía en Gaza, la situación dentro de Israel sigue tensa.

El barrio de Jerusalén este Sheikh Jarrah, donde el intento de desalojar por la fuerza a varias familias palestinas desató una ola de protestas, represión y choques que iniciaron la escalada militar en Gaza, sigue completamente cerrado por las fuerzas de seguridad israelíes, nadie puede entrar ni salir hace más de 24 horas.

Además, en Jaffa, una ciudad de mayoría israelí-palestina vecina de Tel Aviv, la policía levantó puestos de seguridad en las calles para limitar y controlar la circulación, una imagen común en Cisjordania o hasta Jerusalén, pero no en el resto de Israel.