20 junio, 2021

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A 32 años del ascenso de For Ever, el recuerdo de Raúl Valdez y Celso Freyre

El capitán en aquella épica final, Celso Freyre, no dudó en calificar aquel paso a la primera división como la «alegría más grande» de su vida. Por su parte, destacó la «unidad y el sentido de pertenencia» que imprimió el histórico Oscar Palavecino y apuntó: «La mayoría de nosotros venimos de familias humildes, es difícil progresar pero el fútbol es una mezcla de Dios con esperanza y te abre puertas extraordinarias». 

Fotos antiguas de Resistencia- Fundación Resistencianos

Un 27 de mayo, pero de 1989, Chaco For Ever se ganaba el derecho a sentarse a la mesa de los grandes del fútbol nacional, marcando un antes y un después en la historia del deporte provincial. A 32 años de aquella épica tarde en el «Gigante de la Avenida», dos de sus protagonistas, Raúl Valdez y Celso «Loro» Freyre repasaron las sensaciones, los recuerdos, las luces y las sombras del anhelado ascenso a la Primera División que quedará grabado a fuego en los corazones de los hinchas del «Negro», un gigante de la región. 

Las más de 20.000 personas presentes en el estadio le dieron un marco único al encuentro que protagonizaron el local, acompañado por la esperanza de todo un pueblo y Lanús, un soberbio equipo que lideró el torneo desde el inicio de la competencia. Las crónicas deportivas recuerdan que, como toda gesta épica, la tarde estuvo colmada de grades emociones: desde el gol de penal del zaguero Felipe Di Marco y la posterior caída del alambrado perimetral que sostuvo la gente hasta el final del partido para evitar la suspensión del encuentro; al tiro libre que, en el último minuto, estrelló en el travesaño Villagrán y pudo haber cambiado la historia. 

El pitazo final de Juan Carlos Lousteau puso a For Ever en un lugar que mereció antes, pero que terminaron por conquistar Gustavo Ferlatti; Felipe Di Marco, Raúl Valdez, Celso Freyre,  Daniel Sperandío (Mauricio Esquivel) Hugo Parrado; Daniel Cravero, Hugo Noremberg, Alfredo Fernández, Luis Sosa y Carlos Rosas (Juan C. Argüello); de la mano del inolvidable Oscar Palavecino y su cuerpo técnico. 

Recuerdo Imborrable

La historia encuentra a Raúl Valdez en la vereda de enfrente, aportando su experiencia y conocimientos como técnico de Sarmiento de Resistencia. Sin embargo, el reconocimiento a su trayectoria trasciende las camisetas y las circunstancias actuales. Aquel ascenso es «un recuerdo importante de mi vida, un momento muy especial de mi carrera y de la de aquellos que participamos de esa maravillosa temporada», describió en declaraciones a Radio Resistencia.  

Valdez recordó que la temporada con Miguel Tojo y Telch, no había comenzado bien y los resultados no se habían dado. Pero luego llegó Oscar Palavecino, acompañado del profesor Eulario Varallo y lograron corregir el rumbo. «Ellos redujeron un poco el plantel y con el conocimiento de la categoría y de la gente del Chaco, el cuerpo técnico logró promover una unidad colectiva importante del equipo que nos permitió pelear por el ascenso, a pesar de arrancar muy de abajo la segunda parte del torneo», recordó.  

Llegar a primera marcó su carrera. «Uno desde muy pibe sueña jugar en la cancha de River, en la cancha de Boca; enfrentar a los grandes y, por aquel entonces fuimos varios los chaqueños que tuvimos esa oportunidad» , aseguró Valdez y añadió: «Lo hicimos de la mejor manera, dentro de nuestras posibilidades y eso demuestra que la madera que hay en la provincia es buena, sólo que a veces se necesitan oportunidades».  

El hoy técnico de Sarmiento apuntó que en aquellos tiempos era muy distinto, no había tanta distancia entre el fútbol del interior y el de la capital. «Hoy hay mucha diferencia entre un equipo de la Superliga y uno del Federal A, en el interior había grandes valores como Celso Freyre, Daniel Cravero, Felipe Di Marco, Hugo Noremberg y muchos otros que tenían un fuerte sentido de pertenencia por la provincia y por el club».

Valdez aseguró que «esta posibilidad que tuvimos nosotros permitió que muchos pibes de las provincias se animen a pelear por ese sueño de participar en las máximas categorías del fútbol argentino». «Por ahí la gente no lo dimensiona, pero los futbolistas venimos, en general, de familias humildes a los que nos cuesta mucho progresar, pero el fútbol es una mezcla de Dios y de esperanza que te abre puertas extraordinarias y te permite crecer», describió. 

Guardado en la memoria

«A través de los medios, los amigos y lo que fuimos cosechando con el paso de los años, esta fecha siempre nos trae muy gratos recuerdos», aseguró, emocionado, Celso «Loro» Freyre, al recordar aquel 27 de mayo. En declaraciones a Radio Provincia aseguró que «cuando jugábamos, no lo tomábamos con tanta alegría como hoy, al tener el reconocimiento de tanta gente, a pesar del tiempo transcurrido: esto es realmente muy grato e inolvidable». 

Aquella tarde, el destino le puso la cinta de capitán en el brazo, pero Freyre no deja de hacer notar que estaba rodeado de grandes jugadores como Felipe Di Marco, Hugo Norember, Carlos Rosas o Luis Sosa, que «se destacaban por su calidad adentro de la cancha pero también afuera porque eran muy buenas personas». 

El ex defensor recordó que «íbamos décimo terceros en el campeonato, pero de la mano de Palavecino comenzamos a sobreponernos y llegamos con chances a la última fecha con chances, contra Lanús, que nos llevaba un punto». «El tiro libre de Villagrán, que estalló en el travesaño, nos generó un nudo en la garganta porque, si entraba la pelota ascendían ellos, pero llegó el pitazo final que nos dio ese campeonato tan anhelado por todos los chaqueños», agregó. 

Para Freyre fue «la alegría más grande» de toda su carrera. «Uno siempre sueña con jugar en primera y se esmera para triunfar; esta fue la mayor alegría no sólo para mí sino para todos jugadores y el cuerpo técnico que lo hicieron posible, y también para todos los hinchas del club», resaltó.

Sin embargo, el paso del tiempo no pudo borrar algunos sinsabores. «Logramos el ascenso pero ni así tuvimos el reconocimiento económico que podría esperarse, de hecho, Palavecino buscó nuevos horizontes por falta de cumplimiento de lo pactado y nosotros dejamos de concentrar, prácticamente, por falta de pago; pero lo hacíamos para que, en lugar de gastar en las concentraciones nos paguen los sueldos», explicó.

De todas maneras, en días como este sobresalen los buenos recuerdos. «Con nuestro aporte y el de muchos jugadores más, Chaco For Ever se ganó un prestigio a nivel nacional y ojalá volvamos a tener al menos una plaza porque tenemos dos clubes enormes que se merecen volver a los primeros planos», expresó y cerró: «Ha sido inolvidable, quedará en la memoria de todos los chaqueños».